Las Jornadas presuponen también el trabajo previo, callado y oculto de Beatriz, secretaria de la Fundación, trabajo paciente y persistente, telón de fondo necesario y poco visible lo mismo que el de Paz Gatell infatigable organizadora de programas académicos con profesores nacionales y extranjeros, promotora de temas, premios y logos. Sin toda esta corona de generosidad que incluye a Asunción (y su atención en el Chané), al Hotel Alfindén que esta edición ha acogido a los estudiantes, José Rutia, Manolo Artal , Carlos Casamián ,a Angelines y Ramón Ángel con su premio Julia Donald, a fotógrafos Ana, Laura y Fernando y Jesús López –pronto a solucionar problemas.
También quiero mostrar mi agradecimiento, a las entidades que con sus ayudas, año tras año, hacen posible que se puedan llevar a cabo, todas y cada una de las actividades programadas por ésta Fundación a lo largo del año.
Gracias a Ibercaja, por colaborar con su granito de arena, y tener un detalle para los asistentes a las actividades que realizamos.
Gracias a la Diputación Provincial de Zaragoza, por su ayuda tan estimable, la Fundación Lisón – Donald carece de recursos suficientes, para hacer frente al coste de las actividades programadas, becar a los estudiantes venidos de Universidades de toda España y a los ponentes, alguno llegado del extranjero.
Y como no, gracias a la Corporación Municipal, por ceder sus instalaciones para la realización de cualquier actividad que organiza ésta Fundación, y además por el enorme esfuerzo económico que supone para un pueblo relativamente pequeño, la construcción del Centro Humanístico, un centro tan necesario como esperado, donde se acogerá el legado hecho por D. Carmelo Lisón y Dña. Julia Donald, su esposa, y que contará con unos espacios donde tendrá su sede definitiva ésta Fundación.
A todos gracias mil.